El pasado 10 de abril la Guardia
Civil detuvo en Viladecans (Barcelona) a Tamara Carrasco, una activista del Comité
de Defensa de la República considerada como la ideóloga que dirigía y coordinaba
las acciones del grupo. La detenida fue acusada por la Audiencia Nacional de “terrorismo
y rebelión” por los hechos relacionados con los cortes de tráfico que algunos
miembros del CDR realizaron en Semana Santa. La prueba que hizo que el juez la
acusara fue un mensaje de voz que envió a sus compañeros en el que decía cosas
como “si podemos parar el puerto (de Barcelona) sería brutal”, además de bloquear
Mercabarna.
Evidentemente, este hecho
noticioso tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación y es por eso por
lo que, tanto el 10 de abril como el día 11 encontrábamos todo tipo de enfoques
en los medios sobre esta noticia. No obstante, el trato que se le dio a esta información
no va a ser el objeto de estudio de este artículo, sino otro elemento minoritario:
las fotografías que acompañaban las noticias. En concreto, nos centraremos en las
ediciones del 11 de abril de dos diarios nacionales, La Vanguardia y ABC.
En este caso, era evidente que
los diarios elegirían unas fotografías del momento de la detención y,
concretamente, de la detenida para ilustrar sus piezas. Pero aquí la cuestión importante
es cómo han mostrado a la detenida y al resto de personas que aparecen en las fotografías.
| Fuente: Hemeroteca ABC |
| Fuente: Hemeroteca La Vanguardia |
En primer lugar, es esencial analizar
las dos portadas. Por una parte, es bien conocido que el diario ABC siempre escoge
una única imagen como portada y, en este caso, decidió utilizar la de la
detenida acompañada de varios miembros de la Guardia Civil, a los cuales se les
ha distorsionado la cara. Por otro lado, La Vanguardia no utilizó ninguna
imagen relacionada con el tema para encabezar su edición.
| Fuente: Hemeroteca ABC |
| Fuente: Hemeroteca La Vanguardia |
Si nos adentramos en las noticias
sobre el tema, vemos que el ABC se decantó por una fotografía poco informativa
en la que solamente aparecían diversos agentes de la Guardia Civil durante la
operación. Cabe destacar que, en este caso, sus caras no han sido ocultadas ni
distorsionadas. Pasando a la noticia que hizo La Vanguardia, en su fotografía aparecen
la detenida y los miembros de la Guardia Civil con las caras pixeladas para que
no se les pueda reconocer su identidad.
Según el código deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, “el periodista
respetará el derecho de las personas a su propia intimidad e imagen”. Para ello,
los periodistas deberán proteger la identidad de las personas que aparezcan en las
imágenes pixelándoles las caras o distorsionándoselas. Esto está muy ligado con
el derecho de presunción de inocencia de un individuo, que dice que hasta que
un tribunal no dicte que una persona es culpable, esta es inocente hasta que se
demuestre lo contrario.
A partir de estos conocimientos,
vemos que La Vanguardia ha realizado un buen trabajo periodístico pixelando la
cara de la detenida, salvaguardando su identidad y protegiéndola de futuras
consecuencias. Sin embargo, el ABC ha pasado por alto estos códigos éticos
y ha ocultado todos los rostros excepto el de la detenida, cosa que se podría atribuir
al afán del diario de producir controversia entre el público. Por lo tanto, como
el hecho de pixelar el rostro de la mujer no restaba veracidad a la información,
hubiese sido igual de válido y mucho más ético ocultar su identidad para no
caer en el sensacionalismo.
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